¿Alguna vez has experimentado la entrada de agua en un edificiopor desborde de canalón? Los daños pueden ser realmente cuantiosos además del efecto negativo en la productividad del trabajo o la actividad del edificio en cuestión… Por no hablar de imagen.

Independientemente del sistema de evacuación de aguas pluviales utilizado, debería ser ya una costumbre bien implantada elsubir a la cubierta dos o más veces al año y limpiar los sumideros. Su mantenimiento, según el Instituto Eduardo Torroja de las Ciencias de la Construcción, debe ser tan frecuente en un sistema sifónico como en otro que funcione por gravedad.

A menudo nos encontramos con la expresión sistema auto-limpiante al referirnos a los sistemas sifónicos o por depresión. Esto es así y supone una gran ventaja respecto a sistemas de velocidad menor. Pero esto alude al sistema de tuberías y no a los sumideros instalados en la cubierta, que como recomendamos, deben ser inspeccionados y limpiados con el fin de evitar bloqueos causados por la suciedad que se va acumulando en los canalones.

El mantenimiento adecuado de los sumideros redunda también en una mayorvida útil de los canalones o de las limahoyas (en cubiertas planas), en ambos casos al reducirse en gran medida la posibilidad de formación de charcos y humedades que provocan la progresiva corrosión de los materiales de la cubierta.

Otro importante aspecto de un servicio de mantenimiento, quizá menos conocido, pero que es extremadamente útil es la verificación de pozos y redes enterradas exteriores. Esta inspección no hace falta hacerla con tanta frecuencia, si bien una vez al año o como mucho cada dos, sería oportuno y evitaría condicionar y comprometer la descarga sifónica aguas abajo, ya sea por atascos o incluso por el infradimensionamiento de la red enterrada que nos encontramos en no pocas ocasiones.

Por último, nos encontramos a veces con la denominada“fatiga” de las fijaciones en instalaciones al cabo de ciertos años. Es conveniente revisar de forma visual todos los recorridos de tuberías aéreas para detectar posibles daños en varillas, rieles, etc, que puedan dar lugar a que la instalación fleche. Los puntos más críticos suelen ser los de máxima depresión (codo superior previo a la bajante), así como de las propias bajantes en sí.

Así pues, un sistema de mantenimiento correcto debería incluir, además de la limpieza de los sumideros en cubierta, una inspección anual de la red enterrada y de las fijaciones de la red aérea y de las bajantes al menos cada cinco años. En paralelo, un servicio de respuesta inmediata para la reparación de pequeñas fugas, es cada vez más apreciado por propiedades y facility managers.

La comparación entre el pequeño coste de realizar un mantenimiento preventivo frente a un posible siniestro de entrada de agua en un edificio no admite dudas: prevenir siempre es mejor que curar.

Espero que os sean útiles estos consejos y estamos a vuestra disposición para estudiar cada caso en particular.