¿Damos sentido global a la forma en la que diseñamos los sistemas de evacuación de pluviales?. ¿O más bien resolvemos eslabones parciales sin ningún sentido de la totalidad?.

Mucho me temo que lo último. En un entorno cada vez más sensibilizado por los conceptos de sostenibilidad, eficiencia y cambio climático no podemos seguir ignorando el nuevo modo en el que se deberían drenar las cubiertas. Porque como me decía mi madre: “Hijo, las cosas bien hechas bien parecen”. 

Y para ello, en esta ocasión os quiero facilitar lo que creo son las cinco cuestiones fundamentales que debemos conocer en este campo que, por cierto, afectan no sólo a la obra nueva sino a todos los edificios existentes:

1.- Los sistemas de evacuación de cubiertas han de tener en cuenta el peor evento de tormenta al que creemos puede llegar a enfrentarse el edificio en su vida útil. Diseñar para menos es arriesgarse a posibles desbordes y colapsos.

2.- Las series históricas de intensidad pluviométrica sirven cada vez menos como indicador fiable de las intensidades de lluvia que experimentamos actualmente. Existe un aumento en intensidad y frecuencia de los eventos de lluvia torrencial.

3.- Diseñar para mayor intensidad NO implica por obligación mayores diámetros de tubería y menos aún en un sistema sifónico. La duplicación de colectores funcionando en paralelo o como “primario-secundario” suponen una mayor capacidad de caudal evacuado y una reducción en el tiempo de cebado del sistema, esto es, un menor tiempo de reacción a la necesidad de drenaje inmediato que producen los fenómenos de tormenta.

4.- Mayor caudal evacuado de la cubierta supone que debemostener capacidad suficiente en la red de saneamiento enterrada lo que, lamentablemente, no suele ocurrir ya que ésta se colapsa con mayor facilidad en la medida en la que aumenta la construcción de edificios y aumenta la escorrentía. Este hecho condiciona gravemente la capacidad de evacuación de los sistemas de evacuación de cubiertas que ven cómo se produce un “efecto embudo” con consecuencias desastrosas en la mayoría de las ocasiones.

5.- Emerge entonces con claridad la necesidad de saber qué hacer con este exceso de caudal al que se exponen los edificios con mayor frecuencia y que ahora podemos captar fácilmente mediante los sistemas sifónicos… Y aquí es donde entran los denominados Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS). Estos sistemas, que pueden servir para infiltrar o para reciclar el agua tienen importantísimas ventajas en términos de retorno económico, reducción de inundaciones, disminución de la contaminación difusa, freno a la desnaturalización, recuperación de acuíferos, etc.

En conclusión, los sistemas sifónicos secundarios o de emergencia que dan una protección extra a los edificios nuevos y, particularmente (por su mayor proporción sobre la totalidad), en los existentes, necesitan una capacidad de drenaje aguas abajo que las soluciones SUDS aportan ya con grandes ventajas. Y estas a su vez necesitan de los sistemas sifónicos para alimentarlas y dotarlas de sentido. Hemos plasmado esta interacción en el siguiente gráfico:

 

Desde Sifónika estamos a vuestra disposición para impulsar este nuevo modo de proyectar que está más en consonancia a las necesidades reales y que NO implican mayores costes si somos capaces de reutilizar o infiltrar el agua.
Me pregunto si vamos a seguir esperando a que suba el precio del agua a los niveles de otros países europeos para ver cómo esta solución integrada es cada vez más necesaria. Seamos más responsables, ecológicos e innovadores: ¿Te unes a la causa?.